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    • Casarse en Anguilla: entre rituales junto al mar y un trámite breve

    • Autor: Staff CQAP
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    • Anguilla ofrece bodas y lunas de miel entre playas privadas y resorts de lujo. Trámites sencillos, estancia mínima de 48 horas y requisitos legales claros.

    • Casarse en Anguilla se presenta menos como un papeleo y más como una ceremonia de entrega al mar y al deseo. En una isla donde las opciones van desde iglesias de mampostería centenaria y casas solitarias frente al océano hasta jardines de hoteles cinco estrellas, villas seafront y yates privados, las celebraciones se diseñan a medida con organizadores de bodas que conjugan tradiciones y caprichos personales.

      El procedimiento legal, sin embargo, es sorprendentemente directo. La licencia de matrimonio se tramita en el Departamento Judicial de la isla, con un costo de US$ 280,86, y exige que ambos contrayentes residan en Anguilla al menos 48 horas antes de la ceremonia. Además, los futuros esposos deben presentar pasaporte válido o partida de nacimiento y contar con dos testigos en la ceremonia; los divorciados deben aportar la sentencia de divorcio original. Para la iglesia católica, la advertencia es mayor: requiere aviso con tres a seis meses de antelación y documentación adicional como bautismo y confirmación.

      La isla no solo facilita el enlace sino que prolonga la luna de miel. Propiedades de altísimo nivel garantizan privacidad y servicios de mayordomía, cenas a la luz de las velas en la orilla, tratamientos de spa para parejas y programaciones pensadas para el recogimiento. Para quienes prefieren combinar relax y exploración, alquilar un coche o un moke permite descubrir bares con los pies en la arena, cafés y restaurantes donde el crayfish caribeño es protagonista.

      El mar actúa como sala de estar y escenario: paseos en kayak por bahías calmas suelen revelar mantarrayas y tortugas; excursiones en barco a islas desiertas como Sandy Island o Prickly Pear muestran los contrastes de azul hasta el horizonte; y un catamarán al atardecer transforma la caída del sol en un momento que no necesita palabras. Little Bay, accesible solo por barco, ofrece la soledad buscada por muchos, mientras que un paseo a caballo por Maundays Bay añade una elegancia natural a cualquier itinerario.

      Para una velada que busque impresionar, el restaurante Pimms, en el Hotel Belmond Cap Juluca, figura entre los más románticos: su carta reúne reinterpretaciones de la cocina anguillana, clásicos caribeños y especialidades internacionales, con pescados locales como eje. Llegar a la isla es posible en vuelo directo desde Miami con American Airlines, por rutas que pasan por Panamá y St. Maarten con Copa Airlines, o mediante jet privado o chárter. Esa combinación de trámite breve y paisaje inmenso explica por qué tantas parejas eligen Anguilla para empezar la vida a dos.