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    • El PVC que no termina: cuando el plástico promete reinventarse en la economía circular argentina

    • Autor: Staff CQAP
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    • En el Día Mundial del Medio Ambiente, la AAPVC propone potenciar el reciclaje mecánico del PVC en Argentina para avanzar hacia una economía circular a nivel local.

    • En el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, la Asociación Argentina del PVC (AAPVC) puso en primer plano una paradoja: para ciertos materiales la historia no concluye cuando termina su vida útil, sino que allí comienza una nueva etapa. El PVC, dicen sus impulsores, encarna esa idea por su durabilidad, su papel en embalajes técnicos y su capacidad de reincorporación a nuevos ciclos productivos.

      El material se destina mayoritariamente a la construcción; alrededor del 70% de la producción global se emplea en infraestructura, en productos con una vida útil estimada entre 15 y más de 100 años. Tuberías de agua potable, perfiles de ventanas de alta eficiencia térmica y cables de protección son citados como ejemplos de aplicaciones que conservan valor por décadas y reducen la demanda de reemplazos frecuentes.

      La AAPVC subraya además la resiliencia del PVC frente al procesamiento: su estructura permite el reciclado mecánico repetido —siete veces y hasta diez según últimos estudios— sin perder las propiedades mecánicas esenciales. El material recuperado puede transformarse en perfiles rígidos para construcción, pisos, zócalos, revestimientos y tuberías nuevas, practicando lo que la industria describe como un "recurso continuo".

      Sobre las limitaciones del sistema, Miguel García, Director Ejecutivo de la AAPVC, lo resume con claridad: "El PVC no es el problema. La falta de sistemas prácticos de reciclaje es el problema". García recuerda también la composición del polímero para relativizar su dependencia de recursos escasos: "El PVC se compone principalmente de sal y de una fracción derivada de hidrocarburos. Teniendo en cuenta que la sal es una de las materias primas más disponibles en la tierra y que el PVC no depende sólo del petróleo, lo hace menos dependiente de recursos renovables".

      La experiencia internacional se cita como referencia: programas sectoriales como VinylPlus en Europa y esquemas impulsados en Estados Unidos, Canadá, Australia y Sudáfrica han desarrollado circuitos de recuperación que incluyen desde dispositivos médicos hasta membranas y ventanas. En Argentina, la industria recicladora dispone de plantas con infraestructura y capacidad sin explotar. Para ampliar la recuperación al final de ciclo, el sector reclama fortalecer separación, recolección y valorización, y avanzar en herramientas regulatorias como la Responsabilidad Extendida del Productor.

      La AAPVC concluye que, con industria preparada y sistemas que faciliten la reincorporación del material, el PVC puede seguir aportando valor al desarrollo del país en armonía con el cuidado del medio ambiente. "El futuro de la sostenibilidad radica en la capacidad de transformar los sistemas de producción en ciclos cerrados y colaborativos", afirma García.