• ENTRETECHISME
  • LA VIDA MODERNA DE ANALIA
  • VIAJAR CONSENTIDOS
  • SOLO PARA SIBARITAS
  • VEO MARAVILLAS

  • Actualidad
  • Opinión
  • Empresas y Protagonistas
  • Estilos de Vida
  • Espectáculos
  • Especiales
  • Staff
    • Cuando lo nuevo se humedece: el avance de la humedad en edificios recientes

    • Autor: Staff CQAP
    • CQAP Medios brinda este servicio de forma gratuita. Si comparte el link para hacernos conocer entre sus amigos nos brinda una gran ayuda para continuar trabajando.
    • Las lluvias más intensas y fallas en impermeabilización llevan la humedad a edificios recientes; la falta de mantenimiento amplifica el impacto en la habitabilidad.

    • Lo que durante años fue sinónimo de viviendas antiguas empezó a verse en construcciones recientes: manchas en paredes y techos, pintura que se descascara, olores persistentes y filtraciones activas en espacios que hasta hace poco se mantenían en buen estado. El fenómeno, explican fuentes del sector, está impulsado por lluvias más intensas y concentradas, junto con fallas en la impermeabilización y la falta de mantenimiento.

      Según especialistas en construcción y mantenimiento, la explicación ya no cabe en un fallo estructural aislado. "El cambio no es solo cuánto llueve, sino cómo llueve", señalan, y esa nueva dinámica acelera el desgaste de materiales diseñados para condiciones climáticas más estables, poniendo a prueba techos, terrazas y muros expuestos.

      El impacto se percibe dentro de las viviendas: ambientes más pesados, presencia de hongos y sectores que no logran secarse transforman un problema estético en una cuestión de calidad de vida. "La humedad no es solo una mancha. También modifica la forma en que se vive el espacio. Cuando aparecen olores, sensación de encierro o deterioro visible, el problema ya está afectando el ambiente interior", explicó Lucas Álvarez, marketing manager de Mapei.

      Las terrazas y los techos aparecen como los puntos más vulnerables; el desgaste de materiales, las microfisuras y la acumulación de agua generan filtraciones que, en muchos casos, comienzan en la superficie exterior y se manifiestan puertas adentro cuando el daño ya ha avanzado. Entre las señales que indican fallas en la impermeabilización se mencionan manchas en techos o paredes, humedad en el cielorraso, pintura ampollada o descascarada, presencia de hongos y sectores con humedad persistente.

      La falta de mantenimiento preventivo agrava el cuadro: revisiones periódicas, control de desagües y verificación de sellados siguen siendo prácticas poco extendidas incluso en viviendas relativamente nuevas. Frente a ese escenario, los especialistas insisten en la importancia de anticiparse y detectar las primeras señales para evitar reparaciones más complejas y costosas.

      Para superficies que muestran signos de desgaste pero mantienen buen estado general, existen soluciones de mantenimiento preventivo. En particular, "las membranas líquidas permiten formar una capa continua que ayuda a evitar el ingreso de agua y a extender la vida útil de la superficie. Son una alternativa práctica para techos y terrazas no transitables", señalan desde Mapei.

      La humedad avanza de forma progresiva; postergar su tratamiento no solo incrementa el deterioro de los materiales, sino que también puede afectar el bienestar diario. Detectar y actuar a tiempo, concluyen los especialistas citados, es la diferencia entre una intervención menor y una reparación extensa.