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    • Cuando la tienda y la pantalla actúan en conjunto: la apuesta por canales integrados para sostener el consumo

    • Autor: Staff CQAP
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    • En Argentina, la integración de canales de venta y la omnicanalidad son estrategias clave para sostener el consumo ante una recuperación lenta y fragmentada.

    • En un contexto económico que aún se reordena, con una desaceleración inflacionaria gradual y una recuperación heterogénea, empresas y consumidores enfrentan nuevos parámetros de comportamiento. Mantener la confianza y evitar la pérdida de clientes exige coherencia entre los distintos puntos de contacto comerciales: la tienda física, el e-commerce y los marketplaces.

      De acuerdo con reportes privados de consultoras como NielsenIQ y Kantar, el consumo en Argentina muestra señales de mejora pero avanza de forma moderada. Ese panorama coincide con un consumidor más defensivo y sensible al precio, con menor fidelidad a las marcas y una creciente fragmentación entre canales de compra, lo que obliga a las compañías a ser proactivas para conservar demanda.

      La integración de los canales de venta aparece entonces como una de las principales estrategias para sostener la demanda y fortalecer el vínculo con el cliente. La omnicanalidad exige construir una experiencia continua, coherente y sin fricciones: no se trata solo de presencia simultánea en varios canales, sino de operar como un sistema unificado. En palabras de Martín Malievac, director de Investigación & Desarrollo de Napse, "Durante años, la tienda física y el e-commerce funcionaban como estructuras separadas, con equipos y sistemas distintos. Eso no era omnicanalidad, sino multicanalidad", una distinción que marca la evolución hacia un modelo de "comercio unificado real".

      La coherencia en promociones, programas de lealtad, medios de pago y opciones de entrega ya no es opcional. Como resume Malievac, "El consumidor quiere comprar cómo, dónde y cuándo lo desee", por lo que ofrece beneficios en un canal que no pueden utilizarse en otro carece de sentido. La transición desde esquemas incipientes, como la compra online con retiro en tienda, hacia propuestas que incluyen envíos a domicilio y condiciones unificadas refleja ese cambio en las expectativas.

      La tecnología cumple un rol central para reducir brechas entre grandes cadenas y comercios en crecimiento: permitir múltiples medios de pago, incluidas billeteras digitales y códigos QR, y apoyarse en plataformas en la nube facilita escalar sin invertir en infraestructura pesada. Soluciones como la suite Napse integran tiendas físicas, e-commerce y marketplaces en una única plataforma, gestionando pedidos, stock, pagos y devoluciones de forma centralizada.

      Así, el canal físico y el digital dejan de operar por separado y pasan a funcionar como un ecosistema único, alineado y conectado. Para los comercios, adaptarse a este comportamiento implica no solo estar presentes en múltiples canales, sino integrarlos de forma eficiente para sostener el consumo en un escenario todavía frágil.