• ENTRETECHISME
  • LA VIDA MODERNA DE ANALIA
  • VIAJAR CONSENTIDOS
  • SOLO PARA SIBARITAS
  • VEO MARAVILLAS

  • Actualidad
  • Opinión
  • Empresas y Protagonistas
  • Estilos de Vida
  • Espectáculos
  • Especiales
  • Staff
    • Entrenar la felicidad: ciencia y práctica para un bienestar que dura

    • Autor: Staff CQAP
    • CQAP Medios brinda este servicio de forma gratuita. Si comparte el link para hacernos conocer entre sus amigos nos brinda una gran ayuda para continuar trabajando.
    • En el Día Mundial de la Felicidad, especialistas del Hospital Italiano dicen que el bienestar se cultiva con hábitos, vínculos y neuroplasticidad con el tiempo.

    • Buenos Aires, marzo 2026 — Cada 20 de marzo, en el Día Mundial de la Felicidad, la reflexión se desplaza desde la idea de una alegría constante hacia una propuesta distinta: el bienestar entendido como una capacidad que puede desarrollarse.

      Psicólogos y neurólogos del Hospital Italiano sostienen que la felicidad no es un rasgo estático ni un estado de euforia permanente, sino un proceso dinámico. En palabras de Verónica Lapelle, directora de la nueva Licenciatura en Psicología, "La felicidad no es un rasgo fijo de la personalidad, sino una sensación subjetiva que se construye a lo largo del tiempo. La ciencia del bienestar muestra que existe una base biológica, pero también una serie de capacidades que podemos cultivar con nuestras acciones y hábitos cotidianos".

      Los especialistas distinguen dos dimensiones del bienestar. La primera, la felicidad hedónica, se asocia a placeres inmediatos: compartir con amigos o disfrutar una comida. La segunda, la felicidad eudaimónica, remite al sentido, al propósito y al crecimiento personal. Según el análisis recogido, el placer suele ser breve, mientras que el bienestar profundo se relaciona con una vida con significado y con la capacidad de afrontar desafíos.

      Desde la neurociencia, ese matiz tiene correlato en la actividad cerebral: el bienestar sostenido no depende de una sola región sino de la interacción entre redes que regulan emoción, motivación y decisión. Participan estructuras como el núcleo accumbens, la amígdala y las áreas prefrontales. La neuróloga Fiorella Martín Bertuzzi lo ilustra con una metáfora: "El placer inmediato es como un fuego artificial en el cerebro: intenso, pero breve. El bienestar profundo se parece más a un fuego de hogar, que se sostiene en el tiempo gracias a la interacción de distintas redes cerebrales vinculadas a la regulación emocional, el sentido de propósito y los vínculos sociales".

      Clave en este enfoque es la neuroplasticidad: la posibilidad de que el cerebro cambie su funcionamiento según experiencias y hábitos. Dormir bien, alimentarse saludablemente, hacer ejercicio regularmente, mantener relaciones sociales y dedicar tiempo a actividades significativas son prácticas que, según Martín Bertuzzi, fortalecen circuitos vinculados a regulación emocional y resiliencia.

      El planteo psicológico complementa la visión biológica al advertir contra la búsqueda de una felicidad ininterrumpida. Alejandro Bestoso, psicólogo y docente, resume el contraejemplo: "Nuestra mente no está diseñada para la euforia constante. Pretender estar felices todo el tiempo no solo es poco realista, sino que puede generar frustración. Las emociones difíciles también cumplen una función: nos ayudan a adaptarnos, aprender y responder a los desafíos".

      La invitación del Día Mundial de la Felicidad es, por tanto, a entrenar prácticas cotidianas y vínculos significativos para construir un bienestar que perdure: no la euforia permanente, sino la capacidad de sostenerse y reponerse a lo largo del tiempo.