“Golden”: la canción nacida entre demonios que terminó cantando por todos

- Autores: Analia Pinto ,Staff CQAP
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La canción “Golden”, interpretada por Ejae en la película KPop Demon Hunters, no solo conquistó el Oscar a Mejor Canción Original en los Premios Óscar. Su historia —marcada por una cantante que nunca logró debutar como idol— terminó convirtiendo al tema en algo más que un éxito musical: un himno inesperado para quienes siguen luchando contra sus propios demonios.
Debo confesar algo desde el principio: cuando escuché por primera vez Golden en la película KPop Demon Hunters tuve la sensación de que estaba frente a algo distinto. No se trataba solo de una canción pegadiza dentro de una banda sonora bien producida. Había algo más, una historia detrás que parecía darle un peso especial.
La película presenta al grupo ficticio Huntr/x, tres estrellas del K-pop que llenan estadios y tienen millones de seguidores. Sin embargo, detrás de la estética del espectáculo y las coreografías perfectamente sincronizadas, las protagonistas esconden un secreto: además de cantar y bailar frente a sus fans, son guerreras encargadas de proteger al planeta de fuerzas demoníacas.
La premisa puede parecer fantástica, incluso exagerada, pero la metáfora resulta difícil de ignorar. En el fondo, la película habla de batallas mucho más cotidianas. Porque si uno lo piensa bien, todos convivimos con algún tipo de demonio: los del mundo que nos rodea, los del sistema que nos presiona y, muchas veces, los que nacen de nuestras propias inseguridades.
Es en ese contexto donde aparece “Golden”. La canción surge en un momento clave de la historia, cuando todo parece perdido y la protagonista comprende que su mayor fortaleza no está en las armas que empuña sino en aceptar quién es realmente. Ese instante transforma la canción en algo más que un recurso narrativo: se vuelve un himno de resistencia.
Sin embargo, lo que termina de darle profundidad a la canción es la historia de la artista que la interpreta.
La voz principal de “Golden” pertenece a Ejae. Durante doce años fue aprendiz en SM Entertainment, una de las compañías más influyentes de la industria del K-pop. Como miles de jóvenes que sueñan con convertirse en idols, pasó años entrenando, perfeccionando su voz, su baile y su presencia escénica con la expectativa de debutar en un grupo.
Ese momento nunca llegó.
No fue seleccionada para integrar ningún grupo ni debutó como solista y después de más de una década de entrenamiento, simplemente quedó fuera del sistema. Ante ese escenario, decidió cambiar de rumbo. Se mudó a Estados Unidos y estudió música en la escuela de artes Tisch de la Universidad de Nueva York, donde comenzó a trabajar como compositora y productora musical.
Su carrera siguió desarrollándose detrás de escena, lejos de los reflectores que alguna vez había buscado. Pero el giro inesperado llegó cuando los creadores de KPop Demon Hunters escucharon sus demos. En esas grabaciones encontraron exactamente el tono que buscaban para la protagonista de la película y le pidieron que fuera la voz del personaje principal.
Así nació “Golden”.
La canción no solo terminó siendo el momento emocional más potente del film, sino que también inició un recorrido inesperado. El tema alcanzó el primer puesto del Billboard Global 200, acumuló millones de reproducciones en plataformas digitales y se transformó en uno de los mayores éxitos musicales del año.
El reconocimiento institucional llegó después. La canción ganó el Globo de Oro, el Grammy a Mejor Canción Escrita para Medios Visuales y finalmente el Oscar a Mejor Canción Original en los Premios Óscar, convirtiéndose, además en la primera canción de K-pop en obtener ese galardón.
Sin embargo, el verdadero impacto de “Golden” parece estar en otro lugar. La letra habla de encontrar la propia luz incluso cuando todo parece oscuro, de levantar la voz y seguir adelante. Es un mensaje simple, pero profundamente universal.
Tal vez por eso millones de personas se reconocieron en la canción. Porque todos conocemos, en algún momento, la sensación de no haber sido elegidos, de no encajar o de estar peleando batallas que nadie más ve.
En ese sentido, “Golden” dejó de ser únicamente la canción de una película. Se convirtió en un recordatorio de que a veces la vida tarda años en encontrar el lugar correcto para una voz. Y cuando finalmente lo hace, esa voz puede terminar resonando mucho más lejos de lo que cualquiera imaginaba.
Quizás por eso, cuando se anunció su victoria en los Oscar, la sensación fue extraña y profundamente satisfactoria al mismo tiempo. No solo porque era una de las canciones más potentes entre las nominadas, sino porque, de alguna manera, parecía cantar también por todos los que seguimos enfrentando nuestros propios demonios.