El Día de la Independencia de Estonia: Celebración de la Libertad y la Identidad Nacional

- Autor: CQAP StaffÚltima Actualización: 2026-02-24 - 09:08:00
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- El 24 de febrero, Estonia celebra su independencia con tradiciones que reflejan su historia y cultura. Un día de orgullo nacional y unidad.
El invierno en el Báltico puede ser frío y oscuro, pero hay un día en febrero donde el orgullo nacional ilumina cada rincón de Estonia. Para los estonios, ya sea que vivan en las calles empedradas de Tallin, en las tranquilas islas de Saaremaa o en cualquier otro lugar del mundo, el 24 de febrero no es una fecha cualquiera. Es el símbolo de la perseverancia, la identidad y la libertad. Este día, conocido como el Día de la Independencia de Estonia (Eesti Vabariigi aastapäev), marca el momento en 1918 en que la nación declaró su soberanía. Al mirar hacia la celebración de 2026, los estonios se preparan para conmemorar 108 años de esta declaración histórica. Es un momento para reflexionar sobre el camino recorrido y celebrar la cultura única que ha sobrevivido a desafíos inmensos.
Para entender la emoción detrás de las banderas azul, negro y blanco que adornan el país, es fundamental mirar al pasado. Durante siglos, el territorio que hoy conocemos como Estonia estuvo bajo el dominio de potencias extranjeras, incluyendo daneses, suecos, alemanes y rusos. Sin embargo, el deseo de autodeterminación nunca desapareció. El 24 de febrero de 1918, aprovechando el caos de la Primera Guerra Mundial y la Revolución Rusa, el Comité de Salvación de Estonia publicó el "Manifiesto a los Pueblos de Estonia". Este documento proclamó a Estonia como una república independiente y democrática, marcando el nacimiento de una nación que anhelaba ser libre.
Es importante no confundir esta fecha con el "Día de la Restauración de la Independencia", que se celebra el 20 de agosto y conmemora la separación de la Unión Soviética en 1991. Aunque ambas fechas son vitales, el 24 de febrero es el cumpleaños oficial del estado, el día que marcó el inicio de todo. Las celebraciones del Día de la Independencia siguen un protocolo solemne pero emotivo que combina actos oficiales con tradiciones familiares entrañables. Si estás en Estonia en 2026, podrás presenciar un conjunto de actividades que evocan el espíritu nacional y la historia del país.
El día comienza temprano, antes de que salga el sol. Tradicionalmente, al amanecer, miles de personas se reúnen en la colina de Toompea en Tallin. Allí, en la torre Pikk Hermann, se iza la bandera nacional mientras suena el himno, "Mu isamaa, mu õnn ja rõõm" (Mi patria, mi orgullo y alegría). Este momento de profunda conexión es inolvidable, ya que ver los colores nacionales elevarse sobre la ciudad antigua mientras la gente canta es una experiencia que pone la piel de gallina. Más tarde en la mañana, la Plaza de la Libertad (Vabaduse väljak) se convierte en el centro de atención con un desfile de las Fuerzas de Defensa de Estonia y sus aliados de la OTAN. Aunque es una exhibición militar, el ambiente es festivo y familiar, con niños ondeando pequeñas banderas y las familias disfrutando de la ocasión.
Por la noche, la atención se traslada a la televisión. El Presidente de la República ofrece un discurso anual que analiza el estado de la nación, seguido de una recepción formal. Los estonios suelen llamar cariñosamente a este evento la "marcha de los pingüinos", refiriéndose al largo desfile de invitados vestidos de gala que saludan al presidente y a la primera dama. Es una tradición ver la transmisión en casa, comentando los atuendos y escuchando las palabras del líder nacional. Ninguna celebración estonia está completa sin comida, y el Día de la Independencia tiene sus propios platos estrella. La comida estonia es sencilla, sustanciosa y profundamente conectada con la tierra, destacando el clásico Kiluvõileib, un sándwich abierto de espadín que representa el sabor del mar Báltico y el campo.
Durante esta celebración, también se pueden degustar postres tradicionales como Kama, una mezcla de harinas tostadas, y el Vastlakukkel, un bollo de crema batida. En cada rincón del país se pueden ver los colores de la bandera estonia: azul, negro y blanco. Cada uno de estos colores simboliza elementos importantes de la identidad estonia. El azul representa el cielo, los lagos y el mar que rodea al país, simbolizando la lealtad a la verdad y las ideas nacionales. El negro simboliza el suelo fértil y los tiempos oscuros que la nación ha superado. Finalmente, el blanco representa la pureza, el trabajo duro y la esperanza de un futuro más brillante. Así, el 24 de febrero se convierte en un día de unión y celebración, un recordatorio del camino recorrido hacia la libertad y la identidad nacional estonia.