La preparación única de las escuelas agrotécnicas salesianas para la vuelta a clases

- Autor: CQAP StaffÚltima Actualización: 2026-02-23 - 22:31:00
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- Las escuelas agrotécnicas salesianas inician el ciclo lectivo con un enfoque continuo que se desarrolla durante el verano, involucrando a estudiantes y docentes.
En muchas instituciones educativas, el inicio de clases se marca en el calendario escolar, pero en las escuelas agrotécnicas salesianas, este proceso comienza mucho antes. Durante el verano, cuando las aulas tradicionales cierran, la actividad educativa en las zonas rurales no se detiene. En estas escuelas, los estudiantes continúan asistiendo, los docentes están presentes y las comunidades rurales se mantienen activas. Este enfoque resalta la importancia de la educación práctica y la responsabilidad social en la formación de los jóvenes.
Graciela Ozipluk, Rectora del Instituto Agrotécnico Salesiano Pascual Gentilini en San José, Misiones, explica que no es que los chicos vuelven en marzo y arrancan de cero. Para ella, el año escolar ya está en marcha antes de su inicio formal. Porque acá la escuela no se apaga, añade, enfatizando el compromiso constante de la comunidad educativa. En esta institución, las guardias de verano son parte integral de la propuesta curricular, donde los alumnos de distintos años participan activamente en los sectores productivos de la escuela, incluyendo el tambo, la huerta, el vivero, la granja y la piscicultura.
Durante estas guardias, los estudiantes no solo adquieren conocimientos técnicos, sino que también desarrollan habilidades de liderazgo y responsabilidad. Las guardias enseñan mucho más que contenidos técnicos, señala Graciela. Los chicos aprenden que esta es su casa, que hay que cuidarla, organizarse y hacerse cargo del otro. Eso también es educación. Este enfoque les permite a los jóvenes comprender la importancia de la colaboración y el trabajo en equipo, mientras disfrutan de momentos de esparcimiento y convivencia.
En Tierra del Fuego, la situación es similar, pero con un enfoque particular en las condiciones climáticas de la región. En la Escuela Agrotécnica Salesiana - Casa Ntra. Sra de la Candelaria, en Río Grande, el verano es el momento más crucial para la producción agrícola. Nuestro mayor desafío educativo es enseñar que en Tierra del Fuego se pueden producir alimentos, afirma Manuel Olleac, Coordinador de Pastoral de la institución. Este desafío no solo tiene un componente técnico, sino que también aborda aspectos culturales y sociales, reafirmando la conexión entre la educación y el entorno en el que se desarrolla.
Los estudiantes de esta escuela realizan prácticas profesionalizantes obligatorias que son parte esencial de su trayectoria educativa. Estas prácticas se llevan a cabo en entornos reales de trabajo, tanto dentro de la institución como en espacios conveniados, donde los alumnos pueden acreditar horas que les preparan para el futuro laboral. Las prácticas no son una simulación, explica Olleac. Los chicos trabajan en un ambiente profesional real, donde lo que hacen tiene impacto. Eso construye saberes, y también compromiso y autoestima. Esta experiencia práctica es fundamental para desarrollar competencias que serán valiosas en su vida profesional.
Más allá de la productividad, hay un aspecto que une todas estas experiencias: la escuela como un espacio de pertenencia. Muchos estudiantes pasan gran parte de su año escolar en estas instituciones, formando lazos que van más allá de lo académico. Graciela enfatiza que acá no vienen solo a cursar materias, sino que vienen a vivir la escuela. Por ello, es común que los estudiantes expresen que entran como desconocidos y terminan siendo como hermanos. Las familias también juegan un papel activo en este proceso, participando en encuentros, celebraciones y actividades comunitarias. La educación no es un acto individual, subrayan desde ambas instituciones. Es un proceso que se sostiene en comunidad.
Cuando el ciclo lectivo comienza oficialmente en todo el país, en las escuelas agrotécnicas salesianas el camino ya ha sido recorrido. Los equipos docentes llegan al inicio del año con una planificación cuidadosa, pero también con un trabajo previo realizado en el campo, en los talleres y en la convivencia diaria con los estudiantes. El inicio de clases no es un punto de partida aislado, resume Olleac. Es la continuidad de una experiencia educativa que no se detiene, porque educar no es solo dar clases: es estar, acompañar y enseñar con la vida, incluso en verano. Este enfoque integral de la educación resalta el compromiso de las escuelas agrotécnicas salesianas en formar no solo profesionales competentes, sino también ciudadanos responsables y comprometidos con su comunidad.