• ENTRETECHISME
  • LA VIDA MODERNA DE ANALIA
  • VIAJAR CONSENTIDOS
  • SOLO PARA SIBARITAS
  • VEO MARAVILLAS

  • Actualidad
  • Opinión
  • Empresas y Protagonistas
  • Estilos de Vida
  • Espectáculos
  • Especiales
  • Staff
    • La tecnología en desuso como activo financiero invisible

    • Autor: CQAP Staff
      Última Actualización: 2026-02-20 - 23:28:00
    • CQAP Medios brinda este servicio de forma gratuita. Si comparte el link para hacernos conocer entre sus amigos nos brinda una gran ayuda para continuar trabajando.
    • Las empresas deben gestionar correctamente la tecnología en desuso para evitar pérdidas silenciosas y mejorar su competitividad en el mercado.
    • En los últimos años, las empresas han aprendido a optimizar cada peso invertido en tecnología, discutiendo el CAPEX, analizando el OPEX y evaluando proveedores con precisión. Sin embargo, hay una pregunta que aún no ocupa el lugar que debería en las reuniones de directorio: ¿qué hacemos con la tecnología cuando deja de usarse? Equipos almacenados en depósitos, notebooks guardadas por las dudas, servidores fuera de operación y dispositivos móviles olvidados son solo algunos ejemplos de un punto ciego financiero que muchas organizaciones enfrentan.

      Este punto ciego tiene un costo significativo. Según el Global E-waste Monitor 2024 de Naciones Unidas, el mundo generó 62 millones de toneladas de residuos electrónicos en 2022, un 82% más que en 2010. Sorprendentemente, solo el 22% de estos residuos fue reciclado formalmente, mientras que el resto se pierde fuera de los circuitos controlados, incluyendo materiales cuyo valor económico supera los USD 62.000 millones anuales. La gestión inadecuada de estos equipos en desuso no es solo un problema ambiental, sino también financiero.

      Cuando una empresa no gestiona formalmente sus equipos electrónicos en desuso y no implementa un programa de IT Asset Disposition (ITAD), acepta pérdidas silenciosas que se traducen en capital inmovilizado que no se recupera, riesgos de fuga de datos, costos logísticos innecesarios y pasivos ESG que pueden afectar su perfil ante los inversores. Esta situación es especialmente crítica en América Latina, donde menos del 5% de los residuos electrónicos se recicla formalmente. Más del 50% de los equipos en desuso suelen almacenarse indefinidamente, y menos del 30% pasa por procesos certificados de borrado seguro de información.

      Desde mi experiencia trabajando con empresas de distintos tamaños, he observado un patrón claro: la gestión de ITAD suele considerarse una tarea operativa del área de Sistemas, lo cual es un error. La gestión del ciclo de vida del hardware no es solo una decisión tecnológica, sino una decisión estratégica de negocio. Las organizaciones que profesionalizan este proceso logran recuperar entre un 5% y un 20% del valor residual del equipamiento, reducir su costo total de propiedad tecnológica entre un 8% y un 15%, mejorar sus auditorías internas y fortalecer sus indicadores ESG.

      En un contexto donde los criterios ambientales, sociales y de gobernanza inciden cada vez más en la evaluación de riesgo corporativo, la trazabilidad de los activos tecnológicos deja de ser un detalle técnico y se convierte en una variable de reputación y competitividad. Para los CFOs, el mensaje es claro: la tecnología que deja de usarse no es un residuo, sino un activo financiero mal gestionado. La pregunta ya no es cuánto cuesta implementar una estrategia formal de ITAD, sino cuánto le cuesta a la empresa no hacerlo.

      La economía circular aplicada al hardware no es una tendencia de moda, sino una disciplina de gestión que combina eficiencia financiera, seguridad de la información y responsabilidad ambiental. En el escenario actual, las empresas que integren esta disciplina a su planificación serán, sin duda, más sólidas y competitivas en el mercado.