La etiqueta que mide la energía de tu casa y revela la fuga por las ventanas

- Autor: Staff CQAP
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La Ciudad oficializó el etiquetado energético de viviendas: mide el consumo anual con el IPE y destaca que las ventanas y el PVC pueden mejorar la eficiencia.
La Subsecretaría de Ambiente de la Ciudad oficializó la Resolución N.º 12/SSAMB/26 que aprueba el procedimiento para el etiquetado de eficiencia energética de viviendas, enmarcado en el Programa Nacional de Etiquetado de Viviendas (PRONEV). La norma permitirá que los inmuebles porteños exhiban una "etiqueta de colores" que indique cuánta energía requieren para mantenerse confortables; la medida se suma a experiencias ya implementadas en provincias como Santa Fe, Córdoba, Salta, Río Negro y Neuquén, y a la adhesión formal de 17 provincias al PRONEV.
La calificación se expresa mediante el Índice de Prestaciones Energéticas (IPE), un número que refleja la cantidad de energía que una casa necesita durante un año para calefaccionar en invierno, refrescar en verano, calentar el agua y encender las luces. Para fijar ese índice, profesionales evalúan la forma de construcción, la orientación y los sistemas instalados. En ese diagnóstico aparece con fuerza el concepto de ""talón de Aquiles"": la envolvente térmica —paredes, techos y, sobre todo, las ventanas— que determina gran parte de la eficiencia.
"Imaginemos que tenemos el aire acondicionado más eficiente del mercado (clasificación A+++) funcionando en nuestro living durante el verano. Si dejamos una puerta o ventana abierta, esa eficiencia no sirve de nada", señala Miguel García, director de AAPVC. "Algo similar, aunque menos evidente, ocurre cuando nuestras ventanas no aíslan correctamente: el calor del verano entra sin permiso, y la calefacción del invierno se escapa hacia la calle".
La resolución pone en primer plano la necesidad de aberturas certificadas: una ventana es más que vidrio y marco, es una barrera tecnológica. Materiales con baja conductividad en los perfiles, combinados con vidrios dobles (DVH) y cierres herméticos, elevan la calificación energética. El texto describe cómo el policloruro de vinilo (PVC) ha ganado terreno por su capacidad aislante y su diseño con múltiples cámaras de aire, que minimiza la transferencia térmica y reduce la condensación.
"El PVC es aproximadamente 1.100 veces más aislante que ciertos metales. Cuando una ventana se diseña con múltiples cámaras de aire en su interior y se combina con vidrios de doble acristalamiento, logra mejoras espectaculares en la resistencia térmica. Una solución de PVC con vidrio de doble acristalamiento puede mejorar la resistencia térmica hasta en un 94% en relación a una ventana estándar. Comparado con ventanas antiguas, una ventana de PVC de buena calidad puede reducir hasta en un 70% las pérdidas energéticas que se producen a través de ella", destaca García.
El resultado, según el texto, es tangible en las facturas y en el confort: la inversión inicial se amortiza con menores consumos y hogares más cálidos en invierno y más frescos en verano. La nueva etiqueta no es solo un trámite: es, según la resolución, una herramienta para que compradores, inquilinos y renovadores exijan información y prioricen la calidad de las aberturas al decidir sobre una vivienda.