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    • El Lorax: en busca de la trufula perdida

    • Autor: Pablo E. Arahuete
      Última Actualización: 2012-03-30 - 20:39:00
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    • El mayor defecto de El Lorax: en busca de la trufula perdida lo constituye el contrapeso entre historia y tratamiento, es decir entre el qué y el cómo porque se pierde el sentido ecológico del original literario en función del subrayado estético, comenzando por el irreal árbol de trúfula que en vez de representar la idea de ser el pulmón del planeta a partir de la fotosíntesis simplemente se lo vincula con la belleza natural en contraste con lo artificial.
      • Si bien es cierto que hoy por hoy generar conciencia ecológica en el público infantil es uno de los desafíos de la animación digital para concretar un producto que sea atractivo visualmente, entretenido para aquellos acompañantes adultos y con un mensaje o moraleja, se debe tener presente que muchas veces en el afán de abarcar un bosque se pone en peligro el significado del árbol.

         

        La imagen no es antojadiza ni mucho menos sino que intenta encontrarle una explicación a las falencias de un film bien intencionado que apunta al corazón de los niños para mostrarles de una forma didáctica la importancia del cuidado del medio ambiente. Es por eso que El lórax: en busca de la trúfula perdida (Dr. Seuss's The Lorax), basada en el cuento del escritor estadounidense Theodor Seuss Geisel, conocido bajo el seudónimo de Doctor Seuss dentro del universo de la literatura infantil, es un buen ejemplo de lo que debe y no debe hacerse en materia de trasladar una historia con fuerte contenido educativo al fastuoso y artificial mundo del cine con su nueva estrella: la tecnología de la tercera dimensión.

         

        El acierto de los directores Chris Renaud y Kyle Balda (responsables de Mi villano favorito) reside en haber concebido un mundo completamente funcional al desarrollo del relato y en un segundo término utilizar ciertos artilugios narrativos como burlarse de su propia historia con el único fin de hacerla fluida y veloz para el público adulto.

         

        En ese sentido, Villa necesitada -o Theneedville del original- es un espacio donde la moda de lo artificial ha desplazado todo indicio de naturaleza a partir del auge de la venta de oxígeno que debido a la destrucción de los árboles ha catapultado las ganancias del villano O?hare (Rob Riggle), un empresario de rasgos orientales cuyo tamaño físico es directamente proporcional a su sensibilidad y sentido de la solidaridad. Allí vive Ted (Zac Efron), un niño que para ganarse el corazón de su vecina Audrey (Taylor Swift), cuyo sueño es ver un árbol que no sea artificial, se embarca en una aventura al conseguir gracias a su abuela (Betty White) la información acerca de un misterioso personaje The Once-ler (Ed Helms) que le podrá contar la historia de los árboles y su extinción. Ese misterioso narrador, que habita en las afueras del pueblo separado por un muro que no permite que sus habitantes tengan contacto con el exterior, es el responsable de la tala indiscriminada de árboles dado que en su juventud arrasó con el bosque de trúfulas para concretar su emprendimiento textil al utilizar la sedosa copa de los árboles para fabricar unas bufandas multiuso.

         

        La ambición del desconocido, a quien se le presenta el Lórax (Danny DeVito), una suerte de criatura del bosque cuya misión es la defensa de los árboles, termina por condenarlo a la soledad y así la moraleja funciona.

        Ahora bien, el mayor defecto de El Lórax: en busca de la trúfula perdida, producido por la Universal, lo constituye el contrapeso entre historia y tratamiento, es decir entre el qué y el cómo porque se pierde el sentido ecológico del original literario en función del subrayado estético, comenzando por el irreal árbol de trúfula que en vez de representar la idea de ser el pulmón del planeta a partir de la fotosíntesis simplemente se lo vincula con la belleza natural en contraste con lo artificial, dado que en Villa necesitada los árboles son de plástico como casi todo lo que rodea a sus lugareños.

         

        Si a esa errónea dirección entonces se le suma el agregado de temas musicales -que pierden bastante fuerza con la traducción al español- y un cúmulo de peripecias para darle cauce al despliegue visual el camino elegido es transitado a medias y tampoco la utilización del 3d supera a la media de este tipo de productos.

         

        No obstante, si de público menudo se trata y dejando de lado el fallido intento de mensaje ecológico es justo aclarar que la película es atractiva desde el punto de vista de personajes del bosque y entretenida por el ritmo acumulativo de situaciones en las que el movimiento y el cúmulo de texturas y colores se llevan las mejores escenas.